EL ESPIRITU NAVIDEÑO

Recuerdo como vivia estas fechas cuando era niño y no puedo evitar el dibujar una sonrisa en la cara, todo era felicicidad, visitaba a familiares que hacia tiempo que no veía (el año anterior concretamente) y disfrutaba de estos dias como si no hubiera mañana. 
Pero los años pasan y ahora mi unico afán en navidad es intentar gastar menos de lo que puedo gastar y pelar las gambas antes que mi cuñado. 
Cuando era niño, hasta los regalos eran una sorpresa, rompias el papel con los ojos fuera de las orbitas sin saber que habia dentro, hoy se perfectamente que hay dentro de ese papel de regalo (que por cierto se parece sospechosamente al del año pasado), con solo tocarlo. Y es que en ocasiones he sido capaz de adivinar hasta la marca de la colonia antes de abrirlo.
Muchas veces pienso que estoy siendo victima de una venganza por no caer en la cuenta en el pasado de que habia vida mas allá del Azur de Puig...podria ser.
No nos engañemos, puede ser distinto para los que tenemos crios en una edad temprana, tenemos que soportar horas de cola para enseñarles a nuestros hijos un belén, mientras intentamos explicarles que ese pajaro que esta arriba es el que ha dejado embarazada a esa señora de abajo con cara de no haber roto nunca un plato...y lo hacemos, con los pies frios y con las manos moradas, pero lo hacemos porque al menos tenemos la recompensa de ver sus caras de felicidad, como las nuestras por aquel entonces. 
Pero por lo demás, la navidad no es mas que un mes en el que estás obligado a salir con gente que quizás nunca saldrias, ponerle cara de ñoño a la vecina a la que odias...o mucho peor, sonreirle al familiar que te da un pellizco en el moflete mientras te recuerda que estas hecho un hombrecito...¡¿un hombrecito?!...¡estoy pagando un plan de pensiones tio!.
Sea como sea aceptamos el negocio de la navidad sin rechistar, que hay que comerse esos dulces secos y pastosos que ni con café se te despegan del cielo de la boca, nos lo comemos, que tenemos que hacer el esfuerzo de gastarnos lo que no tenemos, nos lo gastamos, que tenemos que llevarnos una semana comiendo ensaladilla y lonchas de jamón con los filos como volantes de feria, también, todo sea por el espíritu navideño. Eso si, este año no aguanto al del pellizco en el moflete, ni de coña.





Comentarios

  1. Sin palabras, general, sin palabras... Con eso de las lonchas de jamòn con los filos como volantes de feria te has superado, no paro de reirme desde que lo he leído. Por cierto, tú no eras de Brumel..? Muá.

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  2. Lo malo de la navidad es que te acuerdas de las personas que ya no comparten la mesa contigo ya sea por ley de vida o por motivos que ni te imaginaba que podrían pasar por eso dejan de gustarte porque no la disfrutas igual

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    1. supuestamente nos deberiamos de acordar siempre, pero es cierto que es bastante triste.

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