El precio del bienestar
Sé que lo que voy a decir no es popular, pero todos sabemos, en el fondo, que es cierto. Jamás hubo en España una juventud con una indigencia mental tan profunda como la actual. Nunca. Hablamos de jóvenes a los que convencen de que viven en una república bolivariana comunista, mientras disfrutan de todas las comodidades imaginables: un móvil operativo en el bolsillo, colchón viscoelástico, ordenador, conexión de banda ancha, consola, televisor… Comen a la carta, reciben una paga para salir a beber con sus amigos e incluso viajan con ellos. Estudian en institutos y universidades públicas que les ofrecen formación gratuita, tienen la libertad de manifestarse por cualquier causa que consideren justa, disfrutan de asistencia sanitaria universal, descuentos en transporte público, bonos y un sinfín de derechos más que les han acompañado desde que nacieron. Y, aun así, cualquier mediocre con un perfil en redes sociales es capaz de convencerlos de que “antes se vivía mejor”. No obstante,...